3. EL PRECIO DEL PERDÓN
REENCUENTRO FAMILIAR
Estoy sentada en la cabaña, con la mirada perdida en la ventana sucia. Afuera, el sol comienza a descender, bañando el paisaje con una luz dorada. Han pasado horas desde que el hombre me trajo aquí, dejándome con más preguntas que respuestas. La espera es tortuosa, cada segundo que pasa sin saber qué va a suceder aumenta mi ansiedad. Intento no pensar demasiado, pero los recuerdos de la prisión y los errores del pasado se cuelan en mi mente como sombras inquietantes.
De rep