ANDREA
Mientras su aliento se abanicaba en mi cara y el mío en la suya, nos quedamos abrazados intentando recuperar el aliento tras nuestro beso.
Él movió su mano mi espalda y la envolvió abrazándome. Yo también moví mi mano de su cuello y rodeé su torso con mis brazos abrazándolo. Me apoyé en él y puse mi oído cerca de su pecho escuchando su corazón acelerado. Me alegré de que su estado fuera el mismo que el mío y de que, sea lo que sea que yo sintiera en ese momento, tal vez él sintiera lo m