Amber Whyte
Los abracé con más fuerza, como si fueran el aire que respiraba. Con más fuerza, como si no quisiera soltarlos jamás.
El tiempo se detuvo.
Los abracé con más fuerza, como si fueran a desaparecer si me alejaba.
Como si mi felicidad dependiera de ellos.
Porque así era.
Una explosión de alegría inexplicable me inundó el pecho, pero no podía parar de llorar.
No por lo increíblemente hermosa que era la habitación del bebé, sino por el amor, el cariño y la dedicación incondicionales que s