Amber Whyte.
Los ojos de Kieran habían perdido su calidez habitual.
La chispa que solía brillar en aquellos impresionantes ojos color avellana había desaparecido por completo.
Ahora eran hostiles. Helados. Negro azabache. Viciosos. Asesinos. Salvajes. Como si estuvieran a un segundo de destrozar a Nathan miembro por miembro.
Su cuerpo vibraba con una frecuencia mortal de rabia.
Se sentía tan surrealista. Tan aterrador. Tan poderoso que casi me asfixiaba.
Sus colmillos se extendieron sin control