Amber Whyte.
—¡Joder, joder, jodeeeer! —Mis gritos ensordecedores retumbaron por todo el piso como un trueno.
Explosé sin previo aviso.
Salió con toda su fuerza, como una detonación.
Como olas de lluvia torrencial, empapando todo a su paso.
Mi cuerpo se retorció como si estuviera sufriendo una conmoción.
Cada nervio de mi ser estalló en llamas.
Mis muslos temblaban violentamente, chocando con fuerza para seguir el ritmo del juguete que no paraba de embestir contra mi útero.
Mis tetas rebotaban