Amber Whyte.
—Recuerda tu palabra de seguridad, palomita —susurró Elion detrás de mí.
Su voz sedosa se coló por cada poro de mi piel, encendiendo llamas invisibles.
Me hormiguearon las orejas.
Mi cuerpo rugió cuando un calor abrasador me recorrió entera.
Estaba demasiado cerca.
Su polla presionada contra la parte baja de mi espalda.
Su pecho pegado a mi espalda.
Su aliento abanicándome el cuello.
Joder.
Podía sentir al monstruo rozándome el culo, advirtiéndome, provocándome.
Sin darme cuenta, f