Amber Whyte.
Enseguida, cerré las cerraduras y las ventanas; me dejé caer sobre la cama y lloré.
Supe que llevaba mucho tiempo llorando cuando me empezaron a doler los ojos.
Me detuve y fui al baño a limpiarme la cara.
Tenía los ojos rojos, hinchados y doloridos.
Regresé a la sala y me detuve justo en el lugar donde Katlyn fue asesinada a sangre fría.
No sabía por qué mis piernas se negaban a moverse.
La culpa me oprimía el cuello con una mano invisible, arañándome con tanta fuerza que empecé a