Madison no pudo volver a dormir. Seguía recordando el rostro de Maximiliano en su sueño, el desprecio en su tono y las palabras que la golpearon como si fueran reales. Se levantó de la cama, aún sintiéndose incómoda en su propia piel después de haber vuelto a ella, aunque fuera por solo una hora. Pero esta vez, había algo diferente: una chispa de determinación.
Mientras tanto, Ethan se sentó en el borde de su cama, con la respiración agitada. El sueño lo había dejado inquieto, pero más que eso,