Los tres se giran para ver quien es el dueño de aquella voz y se quedan de una piedra cuando ven a nada más ni nada menos que a Pierre Boulanger allí.
—Señor Boulanger…
—Ilhan, ¿verdad? —le dice el hombre y se acerca para estrecharle la mano—. Necesito que vengas conmigo, ahora.
—¡Yo no voy con usted a ninguna parte! —le grita él y uno de los agentes lo toma por el brazo.
—No, Cristoff, no es necesario, estoy seguro que él irá por sus propios medios.
—Que no iré a ninguna parte con un hombre qu