La luz que se cuela por la ventana le daña los ojos, no recuerda que su cuarto se viera así de iluminado. Abre poco a poco los párpados que le pesan, por el sueño y el dolor de cabeza tan horrible que tiene, pero la sequedad que siente en la boca la obliga a hacerlo.
Cuando al fin enfoca, se da cuenta que no está en su cama, se sienta con brusquedad y se arrepiente enseguida, siente que todo le da vueltas, corre al baño y allí expulsa solo aire, porque ya no le queda nada.
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