Luego del almuerzo tan interesante gracias al intercambio de palabras entre Sylvie y su estúpid0 suegro, la chica se engancha del brazo de Renée y la invita a conocer la viña.
—Me encantaría, por supuesto que sí.
—Bien, vamos a su cuarto para que pueda descansar un rato, porque luego de eso le sacaré el jugo, vamos a conocer toda la viña hoy mismo, aunque esta vez no será caminando, sé que lo disfrutará.
Renée asiente y las dos suben la escalera hablando de las semillas que le ha traído, detrás