Sylvie abre los ojos como cada mañana.
Y tal como cada mañana desde hace algunas semanas siente el vacío a su lado. Cierra los ojos con un suspiro y se queda acostada de espalda, con las manos en el vientre y sencillamente ni siquiera ella puede darse el calor que Ilhan le dio aquella noche que aceptó dormir con ella.
Sale de la cama como siempre desde que está en la universidad, con energía y las ganas de lograr lo mejor ese día. Mira el marco de madera en forma de herradura que Caroline le en