Calista
Después de la discusión en la oficina llamé a Aetos para que estuviera presente en la cena, consideré llevarlos a un restaurante pero se vería feo no llevarlos al que era mi hogar ahora y con lo observadores que eran ellos, no podía no hacerlo.
Las camionetas nos trasladaron a la mansión Vasileiou, que cómo está común, sorprendió a mi madre por los maravillosos jardines que poseía y lo ostentoso que era su interior. Para mi sorpresa la señora Aricia bajó a recibirlos con una amabilida