Aetos
Despacio me deslicé fuera de la cama, la oscuridad envolviendo todavía la habitación mientras ella permanecía profundamente dormida. Caminé de regreso al balcón, tomando el encendedor y la cajetilla de cigarros, mi cuerpo estaba completamente tenso, mi mente aturdida sin poder comprender lo que me estaba pasando con ella.
«¿Cuándo sentí celos por una mujer?»
Nunca.
Pero con ella esa desagradable sensación recorría mi cuerpo, no podía contener mis impulsos de romperle la cara a aquel im