Aetos
Vi a Calista desaparecer por las escaleras, disimulé mi disgusto por la anciana y la seguí cuando me indicó el camino a su habitación.
—Cierra la puerta —demandó con voz fuerte.
—La escucho —respondí sentándome sobre uno de los sofás con actitud desinteresada.
—¿Qué es lo que realmente planeas con Calista? —afinó sus ojos —¿Crees que voy a creer realmente que estás interesada por ella?
—¿Por qué no lo estaría? —arrugué el entrecejo sin entender su punto —Todos en su familia conocen e