Calista
Afuera de casa nos esperaba un bonito deportivo color negro y tras de esta dos Cadillc Escalade con los escoltas que velarían por nuestra seguridad esta noche. Aetis abrió la puerta para mi, con sumo cuidado entré acomodando el vestido con algo de ayuda.
—¿De dónde sacas tantos autos? —pregunté cuando subió a mi lado, mirando lo sexi que se veía al volante.
—Tengo muchas propiedades aquí —se encogió de hombros haciendo rugir el motor y arrancando a velocidad fuera de la propiedad con