Calista
Aparté la mirada y volví mi entera atención al hombre a mi lado, la mesa se fue llenando y comenzamos a socializar con ellos. Más de alguno sorprendido por nuestra presencia y lo difícil que era ver a Aetos en estos lugares. Un detalle que mencionaron toda la noche.
Cuando la música sonó en el gran salón, él se puso en pie extendiendo su mano hacia mi en una invitación al centro del lugar donde ya varias parejas bailaban. No dudé en levantarme y tomar su mano, formando una sonrisa mien