Calista
Llegué a la empresa disfrutando de las miradas de respeto de los empleados, mi secretaria me recibió con un café y con la agenda en sus manos, informándome que el contrato estaba listo y que por la tarde vendría el señor Konstantinou a firmarlo.
Antes del almuerzo me sorprendió que mi hermano me estuviera llamando, dude un momento en responder, no quería que hubiera otra disputa que nos distanciara más.
—Hola —respondí en un tono neutro.
—Hola —su voz sonaba algo tensa —¿Cómo estás?