Calista
Salí de la cocina cuando la señora afirmó que se haría como lo había pedido, continué con el paseo en el jardín, caminé por la acera encontrándome con Alida.
—A ti te quería ver —me señaló acercándose con esa mala cara que empezaba a detestar —no me gusta que alteren el orden de las cosas, ¿te crees la reina de Inglaterra cómo para pedir tu desayuno en la cama? Aquí sino bajas al comedor o donde yo decida que se haga, no desayunarás.
La estupidez que soltó de su boca me hizo soltar u