El ataque a la señorita en la calle de las panaderías se volvió un escándalo en la ciudad que solo iba ascendiendo en los escalones de la desgracia.
Medir la gravedad de este escándalo es difícil, solo es calculable cuando ante tus ojos vez toda la masacre que ocurrió en esa calle.
Y yo puedo decir con certeza que fue horrible.
La sensación del grito estancarse en mi garganta al ver a mi única amiga desparramada en el suelo como un saco de carne y huesos a punto de perder la vida se convirtió e