Emma:
Aún seguía en esta maldita celda, no me dejaron despedirme de mi papá y de Carlo, pero mi mente seguía pensando en Axel, no sé si está bien o no.
—La muñequita está asustada —habló la maldita que me quitó los zapatos.
—No es tu maldito problema —mascullé molesta—, déjame en paz.
Dejé que me quitara los zapatos porque la tipa es más grande que yo y sinceramente no tenía cabeza para pensar en más cosas que estar peleando por un par de zapatos.
—No te conviene hablarme así princesita —se a