Desafortunadas noticias.
Pasaron dos semanas más, Emma ya había recuperado gran parte de su peso y hablaba más fluidamente, compartían habitación cada noche, pero Simon sentía que podía dar algo más que solo un abrazo protector, aunque entendía que no podía forzar su relación ya que Emma aún seguía atormentada por lo sucedido con su tío, el primer psiquiatra le había dicho que a veces las personas dañadas perdían la interacción con el sexo opuesto. Ese era su gran temor.
Llegando al taller para ver los avances recibió