Después de la limpieza de su sobrina, Simón volvió a la sala de espera, Emma estaba nerviosa y en cuanto lo vió salir por la mampara se acercó rápidamente para saber todo, el corazón de Simón estaba regocijante de orgullo, le contó que la visita era a las nueve de la mañana, lo cual les daba tiempo para ir a desayunar, ninguno de los dos tenía sueño, la llegada de Catalina la hija de Laura los mantenía en alerta, Mario y sus problemas habían pasado al olvido para ambos, ya no insistieron en lla