Livy Clarke.
Hardin llevaba unos días extraño, pero intentaba ignorarlo. Quizás estaba empezando a perder la paciencia conmigo.
La niñera me alcanzó. Maive aún dormía, pero Tom... bueno, él era exactamente como Hardin. Serio y terco, se negaba a levantarse tarde como su hermana mayor. Lo miré en brazos de la niñera. Sus ojos estaban entrecerrados, casi comprimidos por el sueño.
– ¿Qué ha pasado? – Pregunté.
– Este bribón no paró de despertarse en toda la noche... – bromea con las manos de mi hi