Puedes. Sí, por favor
Livy Clarke
Corrí hacia mi habitación. Necesitaba un minuto lejos de él. Cerré la puerta y puse mi mano en mi pecho. Mi corazón estaba al borde de un infarto. Respiré lento varias veces, intentando volver a estabilizar mi cordura... Un poco de calma... Solo respira... Respira...
Y entonces, mis ojos se abrieron completamente. La poca tranquilidad que se había restablecido, desapareció por completo. Corrí al teléfono de mi habitación y marqué 001. ¡Hola! ¡Buenas noches!
—Buenas noches, señora. E