Cyril llevaba más de una hora sentado junto a Eric en la sala de espera. Eric no hablaba desde que hizo esa llamada, no quiso hablar con la policía y todo se resumía a esperar noticias del doctor.
Cyril también guardaba silencio. Permanecía con los antebrazos apoyados sobre los muslos y la cabeza ligeramente inclinada, como si temiera que cualquier gesto mínimo pudiera desatar algo que ya estaba demasiado frágil para sostenerse.
Eric tenía la espalda apoyada contra la pared, los codos sobre las