Amanda nadó como pudo hasta el borde de la piscina. Tosía, le ardía la garganta y le costaba respirar. Logró apoyarse en el borde con dificultad y se impulsó para salir. El cuerpo le temblaba. Se sentó en el suelo, empapada, con las manos en el pecho, intentando recuperar el aliento.
Levantó la mirada.
Eric seguía al otro lado de la piscina, aún desnudo, con las dos mujeres, riéndose de algo. Ni siquiera la miraba. Como si nada hubiese pasado. Como si no acabara de lanzarla al agua sin aviso, si