El aliento de Kyra se empañó en el aire fresco de la mañana, su corazón palpitaba con el tipo de fervor que proviene de una resolución inquebrantable. El bosque era una catedral de pinos y susurros, donde ella se encontraba ante el altar de su propio potencial.
—Concéntrate, Kyra. — la animó Sindy, su voz era una mezcla de acero y terciopelo—. Tu poder es como un río; debes aprender a dirigir su flujo.
Kyra asintió, cuadrando los hombros mientras cerraba los ojos, inhalando el aroma terroso de