La lluvia golpeaba contra las ventanas mientras Kyra se sentaba acurrucada en el sofá, con un gastado libro de leyendas de hombres lobo abierto en su regazo. Había leído los cuentos una y otra vez, en busca de orientación, pero las historias fantasiosas le proporcionaban poca información sobre la realidad de su nuevo mundo.
Una tabla del suelo crujió y alzó la vista para ver a Daniel entrando en la habitación, con sus ojos tormentosos, gentiles. —¿Sigues leyendo, mi luna?
Kyra sonrió irónicamen