―Gracias por el paseo, Felix. ―Kyra agradeció al conductor y bajó del auto.
―Si necesita algo más estaré en el estacionamiento.
Kyra extendió su mano, como gesto de agradecimiento. Pero él se negó.
―No puedo, usted es una mujer Alfa, la prometida de mi Alfa. No se vería bien.
Risa soltó una carcajada, el gesto del hombre le parecía a las viejas tradiciones europeas, cuando la realeza tenía un papel importante en la sociedad y se consideraba a las clases bajas como insuficientes para ser vis