El pulso de Darius se aceleró mientras se ajustaba los puños de su camisa, la tela era un suave susurro contra su piel. El aire de la tarde olía a jazmín mientras esperaba la llegada de Giulia fuera del pintoresco bistró que se escondía como un secreto en el corazón de la ciudad. Era un lugar donde la luz de las velas bailaba en las paredes, proyectando sombras que parecían contener la respiración.
—¿Listo para esta noche? —La voz de Giulia, rica en anticipación, rompió el ensueño de Darius. Em