El repique de la campana de entrada del bistro le dio una serenata a Isabella y Giulia Aldridge mientras entraba en el cálido abrazo del bullicio del mediodía. La luz del sol se filtraba a través de las ventanas francesas, proyectando un suave resplandor sobre los manteles blancos y los tintineantes vasos de cristal. El aroma de las hierbas frescas y del pan horneado envolvió sus sentidos, provocando una pequeña sonrisa de agradecimiento en sus rasgos normalmente inflexibles.
—¡Isabella, por aq