SHAWN ROBERTS
Ajusté mi gorra y caminé lleno de seguridad entre todos los policías, sintiéndome uno más de ellos con el uniforme robado y la actitud arrogante. Incluso saludaba a la recepcionista y al de intendencia como si fuéramos viejos amigos, dejando atrás sus miradas de confusión.
Me moví con habilidad por la estación, hasta que llegué a la bodega de evidencia. Presioné contra el lector la credencial que me había dado Nick, temiendo que no funcionara, que sonaran las alarmas y cuando me