Alexa observa al lobo imponente con pánico. Sabe que se trata de Riú, mas no puede evitar el temor que la hace a temblar, al reparar en lo peligroso que luce él en esa forma.
«Vamos, se trata del Iceberg. Él nunca te haría daño», se anima a sí misma.
«Me voy a transformar a mi forma humana», le avisa él.
—Espera... —Ella lo detiene—. Quédate así solo un poco más.
Alexa acaba con la poca distancia entre ellos y suspira profundo para controlar el temor que le pide que huya, luego lo mira a los oj