Tron se mueve de un lado a otro en la cama, con una inquietud que lo pone alerta y que le impide conciliar el sueño.
El sudor le ha humedecido la piel, los latidos del corazón van en aumento, a medida en que sus pensamientos se llenan de imágenes extrañas que no logra descifrar; el pecho le sube y le baja de manera brusca y siente una angustia tan fuerte que su mente le dice que corra.
—¿Correr para dónde? —se pregunta frustrado, ya que no le encuentra sentido a su sentir.
Y, aunque, en esos ú