Valentina De Rosa
Pasando la semana treinta y siete, para casi entrar a la treinta y ocho, las contracciones comenzaron a ser más frecuentes.
Pero tras una revisión del médico de la familia, se descartó que estuviera en labor de parto, aunque habían dejado claro que todo podía cambiar de un segundo a otro.
Y eso generó que Adrián estuviera como loco.
—Dios ya no aguanto—me quejo
—¿Otra contracción? —pregunta Camila
—No, mi espalda duele—suspiró cansada
—¿Pesa mucho?---pregunta Katya a mi