Valentina De Rosa
Llevábamos varias horas sentados frente a la computadora de Cassio.
Aún era de noche y el silencio solo era interrumpido por el tecleo constante de Cassio.
El trataba de ingresar a la seguridad de mi teléfono, pero al ser un celular que era prácticamente de la princesa de la organización, estaba siendo un poco complicada la tarea.
—Creo que he logrado entrar—murmura Cassio llamando nuestra atención.
Presiona una tecla y toda la información de mi celular antiguo aparece en