Alessandro sonríe y respira profundo, dejando caer un poco del peso que él mismo se había colocado al culparse por tantas cosas. Las palabras de su esposa, le habían hecho curar un poco el dolor en su pecho, causado por la culpa.
— Me alegra que hayas sentido que mi familia, es la tuya.
— Mucho antes que tus padres me dijeran que los llamara padres, cuando estábamos en Argentina, los sentí así. Bill Delacroix, fue más que un padre para mí. Él, me conoció como mesera en un café sin renombre y vi