Toda la tensión y preocupaciones que habían tenido por trabajo y la seguridad de su propia vida, había disminuido de tal forma que, en la isla, durante una noche lluviosa, liberaron la tensión que hacía años no habían liberado así de salvajemente.
Con Alessandro sobre la arena y Kim acostada encima de su pecho, disfrutaron del cansancio posterior a una noche de sexo desenfrenado, esos que lo habían dejado extasiados a dos seres tan amantes de buenos orgasmos.
— ¿Qué calificación me das, esposa m