Alán estaba a punto de decirle a Lena que se trataba de una simple broma. Sin embargo, al ver con detenimiento la expresión de concentración en su rostro, vio que ella consideró darle el beso.
No era tan descabellada la propuesta. A fin de cuentas lo iban a hacer.
El ascensor se detuvo con un pequeño tirón.
Las puertas se deslizaron.
Ambos giraron el rostro en dirección a la entrada del elevador.
Enfocaron su vista en el hombre que entró al ascensor.
Llevaba una camisa negra, sin corbata. Piel