Lena acarició su vientre con ternura, mientras sus ojos se enfocaban en la ecografía correspondiente a su segundo trimestre de gestación.
Habían pasado ya un poco más de dos meses desde aquella tarde de revelaciones en el hotel.
En la esquina superior del álbum de recuerdos que preparaba con esmero para su bebé, anotó la leyenda "dieciséis semanas" con una caligrafía pulcra.
Alán había vuelto por completo a su habitual y demandante horario de trabajo en los negocios. Ella, por seguridad, traba