En la madrugada, Lena se levantó de golpe tras sentir un fuerte y doloroso calambre en el pie derecho.
Se enderezó sobre el colchón con la ayuda inmediata de Alán, quien reaccionó al instante para sostenerla, un proceso que le costó mucho trabajo debido al peso y al enorme tamaño de su panza. Fue justo en ese movimiento cuando percibió una sensación tibia que humedeció las sábanas por completo.
Su primer pensamiento, dominado por el desconcierto del sueño, fue que el peso del bebé le había gana