El teléfono de Lena vibró en su mano. El nombre de Paty apareció en la pantalla. Contestó al segundo tono.
—¿Sí?
—Lena… yo —dijo Paty, y su voz sonó más apurada de lo normal—. Te mandé un mensaje por error. No era para ti. Perdón, qué vergüenza.
Lena escuchó música de fondo. Una canción que no reconocía. Alguien cantaba desafinado en un karaoke.
—No pasa nada —respondió Lena, con una sonrisa—. De verdad, no te preocupes.
—Gracias. Es que… bueno, no importa.
—No te fijes. Oye, ¿qué es esa música