—¿Por qué siempre lo mencionas? Yo era su prometida y no hablo de él... ¿Que sucede contigo?—
¡Mierda!
—Lo odio... lo detesto no me culpes por odiarlo, él te arruino y me molesta—
—Solo olvídalo... Si hubiera quedado embarazada mientras estaba con él, habría sido exactamente lo mismo. Y por cierto, te recuerdo que él no era mi jefe, como tú—
—Que más da si lo soy ¿Acaso no tengo derecho a ser feliz?—
—Pero una mujer como yo...—
—¿Por qué insistes con eso? ¿Qué tiene de malo? ¿Para qué qui