—Lo siento por tardar, se necesitaba de mis servicios— me excuso con una mentira.
—Bien, podemos continuar...— la firmeza de su voz cargadas de enojo me estremecía.
—¿Puedo ir al baño primero?—
Su mirada es dirigida a uno de los empleados del departamento de marketing.
—No, si no soporta vaya al basurero— eso fue cruel.
—Señor, disculpe. Deje que vaya al baño, no me gustaría que mis superiores o compañeros vayan a malinterpretarlas cosas porque yo si pude ir—
—¿Malinterpretar? Nadie aquí