Llego a casa y miro la caja sin atreverme a abrirla. El miedo me invade, siento que si esas dos líneas se vuelven rojas, todo cambiará. Respiro hondo, tratando de convencerme de que exagero la situación.
—No estoy embarazada... Seguro es mi cabeza jugándome una mala pasada. Además, mi calendario aún no ha notificado nada sobre mi periodo y siempre lo hace, esta no será la excepción—
Dejo la prueba sobre la cama y voy a la cocina por un vaso de agua. Noto que hace falta hacer compras, así que