—¿Qué es eso? ¡¡Ni pienses que me voy a casar contigo!! —ante mis palabras, Alexandros sonríe y cubre su boca con su mano como si estuviese conteniendo una carcajada.
—¿Así que para perdonarme quieres que te pida matrimonio? Eso es fácil de solucionar…
—¿De dónde sacas semejante disparate? —chillo, cuando lo veo con la intención de ponerse de pie—. No quiero casarme contigo, tú dijiste que estaba a nada de ser tu mujer.
—Y es cierto, vivimos juntos, así que sé que lograré mi objetivo en poco