Reyyan
Salgo de la oficina del ente del demonio bastante molesta y deseando meterle mi tacón en el trasero por ser tan grosero, cuando un pequeño mareo me obliga a sentarme y a dejar de maldecirlo. Cierro los ojos y permanezco en mi lugar sin moverme por algunos minutos, dado que por cualquier movimiento por mínimo que sea siento como si alguien me estuviese sacudiendo el piso.
Inhalo y exhalo y justo cuando termino de hacerlo, Marcello sale de la oficina de su novio y me mira con una adorabl