—Ariadne.— Clarisse sonrió segundos después de abrir la puerta de su hogar. Después sintió una gran curiosidad de ver lo que está última tenía en la mano y que llamaba mucho su atención, —¿Qué es eso que traes?
—Es una información que tengo que darte, ¿Puedo entrar?
Clarisse abrió la puerta por completo, permitiéndole a Ariadne el acceso a la sala. Ambas se sentaron en distintos sofá y se quedaron en silencio, intercambiando miradas entre sí.
—¿La información que tienes que darme tiene que