Sus ojos se topan directamente con los míos, casi podría jurar que están al salir chispas de ellos, hay algo ardiendo en su mirada.
- Solo dime lo que necesitas, linda, será un placer para mí ayudarte
Continúa tentándome con esa voz seductora, baja, suave y con un toque de gruñido. Me veo obligada a recordarme que debo respirar, así que inhalo fuertemente.
Solo me hace falta mirarlo para sentir esa punzada en el estómago que ya conozco bastante bien.
- Ale, estamos en medio de mi salón y mi